El aporte del trigo en la rotación en las áreas II Norte y Sur es óptimo para los sistemas agrícolas.
La palabra calificada de Hugo Ghío, productor referente del sudeste cordobés, quien apostará nuevamente por el cultivo, da la pauta que el cereal no pierde fuerza en los planteos.
En plena trilla de soja, y ya pensando en los primeros días de mayo, momento en que se larga la siembra, Ghio comentó: “Los aspectos agronómicos ya los tengo ajustados, me falta la certidumbre de mercado para sembrar confiadamente”.
El productor es reconocido por su manejo de punta y la continuidad de las rotaciones trigo/soja-maíz. De esta manera contó que todos los lotes de trigo se sembrarán sobre rastrojo de maíz, que debido al elevado volumen de rastrojo que dejó en superficie puede ser contraproducente durante la emergencia por los perjuicios de los fríos.
Por ello, la estrategia del productor será la selección de materiales de mayor resistencia al frío, con siembras tempranas y estrecha distancia entre líneas.
Este manejo permite deja ver la buena condición hídrica de los suelos, que de acuerdo a Ghio están en promedio, con una disponibilidad hídrica de 180 a 200 mm de agua útil. Este es el resultado de un verano muy llovedor, en el que se acumularon 450 mm.
Esto es fundamental para la región, que con un invierno muy seco, necesita de la disponibilidad inicial para un cultivo de altos rendimientos. Según el profesional este es principal aspecto que juega a favor del cultivo, además que sostuvo que planea sembrar un 10% menos de superficie que el año pasado.
“De todas maneras, el cultivo se hará con todo paquete tecnológico, ya que por la convicción de muchos años de sembrarlo y los buenos resultados que logré, hacen que reincida”, sostuvo.
En esta región, los buenos resultados en trigo fueron los que estuvieron ausentes en las últimas campañas.Durante la 2008/09, la sequía castigó al cultivo, y en la campaña anterior la marcada amplitud térmica afectó al desarrollo. Otras de la condiciones que ayudan en la toma de la decisión es la entrada de la soja de segunda. La entrada de trigo también asegurará el corte de ciclos de enfermedades de soja. Las enfermedades fúngicas foliares que atacaron en el verano tienen su correlato con el rastrojo de soja. Cabe destacar que esta zona fue epicentro de la mancha ojo de rana, con lo cual el trigo ayuda en la disminución del inóculo.
Maximiliano Milos, productor en la zona de Guatimozín (sudeste cordobés), a 80 kilómetros de Venado Tuerto, contó que tiene adaptado su portfolio para el invierno en función de cómo continuará hasta el momento de siembra del trigo el orden de los grupos de madurez de la soja de segunda.
“En este momento planeo la siembra de ciclos intermedios y cortos, que me permiten escalonar las siembras de soja de segunda seguida de las variedades de primera, para también tener acomodada la cosecha de la soja”, afirmó.
Agregó que le gusta diversificar por ciclos, con lo cual, hacia finales de mayo también adquirirá semillas de trigo de ciclos largos.Este orden para plantear las siembras también permite flexibilizar el manejo tecnológico. De esta manera, todos los materiales comienzan con una base de 130 kilogramos por hectárea de PDA y 100 kilogramos por hectárea de urea, que en función de la evolución climática de la campaña y el tipo de ciclo, se refertiliza al macollaje.
Milos sembrará sobre soja de primera toda la superficie de trigo, que después que la oleaginosa entró en madurez fisiológica, los perfiles acumularon una disponibilidad de 200 mm.A su vez, aclara que el cereal es un excelente cultivo dentro de la rotación, y es por este motivo que todavía lo mantiene en los esquemas.
Agua disponible: esta campaña están disponibles los 150 mm mínimos necesarios que aseguran una buena implantación.Ciclos: diversidad de ciclos. A su vez, el elevado volumen de rastrojo del antecesor maíz produce la elección de materiales con mayor resistencia al frío. Sanidad: la región es reconocida como centro de mancha ojo de rana. El cereal cambiará el tipo de rastrojo cortando el ciclo de enfermedades de soja.
En esta región, según lo manifiestado por Ghío, las diferencias entre soja de primera y de segunda es de aproximadamente de 1.000 kg/ha. Cualquiera sea el resultado económico del trigo, con un adecuado paquete tecnológico compensa la diferencia y queda el adicional de todas las demás ventajas que se expresan en todos los otros cultivos.
La tecnología reciente de fertilización creciente y mejores implantaciones, que, sumadas a las prácticas de uso, están generando un aumento de productividad en ambos, tanto en el trigo como en la soja.
Este aumento en la productividad genera, a su vez, estabilidad en los resultados. Los beneficios para estos sistemas van desde las mejoras en la condiciones físicas de los suelos, abundante y uniforme cobertura y balance mejorado de carbono. Estos lotes con mayor cobertura y mejores condiciones físicas superan mejor la contingencias.
Nota publicada en la Edición de Hoy del Semanario Infocampo

