Asimismo remarcó que eso permitió un “crecimiento sostenido desde el 2003 en adelante, con una mejora en la distribución del ingreso y mayor demanda para el mercado interno”.
Lorenzino explicó, paso por paso, las distintas etapas de la política de desendeudamiento durante la conferencia internacional sobre la crisis de la deuda mundial, que se lleva a cabo en el auditorio de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.
Su exposición, seguida atentamente por el premio nobel Joseph Stiglitz, giró en torno a los hitos que permitieron el progresivo desendeudamiento, cuyo punto culminante se registró el reciente 3 de agosto con la cancelación del Boden 2012.
“A diferencia de lo sucedido en la década del noventa, cuando la Argentina se endeudaba para financiar el déficit fiscal, con la llegada al poder del ex presidente Néstor Kirchner cambió el paradigma a partir de políticas de Estado que nos permitieron recuperar la soberanía política”, indicó Lorenzino.
A modo de ejemplo, el ministro recordó que en 2002 la deuda representaba “166% del PBI y tras el pago del Boden 2012 se ubica en 42%, con apenas 19% entre los privados, incluyendo a los organismos multilaterales de crédito”.
El primer gran hito del proceso de desendeudamiento se produjo “con la emisión de los Boden, que tuvo el objetivo de reestructurar la deuda interna, la financiera, un paso esencial para ingresar en el círculo virtuoso, con la decisión inédita de incluir el cupón de PBI”.
El paso siguiente fue la “cancelación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional”, una decisión central, más aún “si vemos lo que está pasando en Europa, que no es otra cosa que la reincidencia de las mismas recetas”.
“La estatización de los fondos de pensión, la asignación universal por hijo y la recuperación de YPF no hubieran sido posibles bajo las recetas del FMI”, indicó.
Y la otra “gran batalla” fue la tan fustigada decisión de hacer frente a los pagos de deuda con las reservas del Banco Central, sin necesidad de recurrir a nuevos financiamientos externos y, consecuentemente, seguir supeditados a la voluntad de mercados agobiados por la crisis internacional.
Lorenzino también destacó el resultado de la segunda etapa del canje, que alcanzó una adhesión del 93%, quedando solamente el reclamo de “los fondos buitres, circunstanciales inversores que en su momento compraron deuda barata y ahora pretenden cobrar más caro”.
En cuanto a la deuda en moneda extranjera por habitante, fue más que gráfico cuando explicó que tras el pago del Boden 2012 pasó de “U$S 2.800 a menos de U$S 1.000”, una clara señal del resultado obtenido gracias a la política de desendeudamiento.

