Dispuestos a no ceder su pelea contra el Impuesto a las Ganancias, los gremios del transporte se reúnen esta mañana en la sede de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) para decidir medidas de fuerza ante la negativa del Gobierno a modificar el tributo, y también para reclamar un aumento a los jubilados y cuestionar los altos índices de inflación.
Desde allí, los sindicalistas de las áreas terrestres, aérea y marítima resolverán paros sectoriales mientras negocian con las tres vertientes de la CGT una huelga general que podría ser antes de la primera quincena de junio. Entre los 22 adherentes a la CATT, la postura que hasta ahora se impone es la que el ferroviario Omar Maturano anticipó hace unos días a LA NACION: prevé una semana de conflictos continuados, con paros de trenes un día, de colectivos otro y así con el resto de las actividades.
También aparece otra alternativa, según adelantaron a este medio: convocar a un paro de transporte por 24 horas y dejar así abierta una puerta a las adhesiones. Eso fue lo que sucedió el 31 de marzo, en el último paro nacional que el sindicalismo activó contra el Gobierno.
En un intento de contener a los gremios aliados, el Gobierno anunciaría entre hoy y mañana dos acuerdos paritarios para alcanzar cierta paz.

