La televisión pública, no bien se supo que el superclásico había sido suspendido por la violencia desatada, empezó a transmitir el programa 6,7,8. El invitado fue el ministro del Interior y Transporte y precandidato a presidente Florencio Randazzo. Más allá de que el principal motivo de la invitación fue que hablara sobre su candidatura, la primera pregunta obligada fue acerca de la violencia en el River-Boca.
“Una vergüenza, es indignante”, dijo, visiblemente irritado por las imágenes que se acabana de ver. Y habló de responsabilidades compartidas. “Hay una responsabildad compartida, una dirigencia que no entiende que hay que erradicar a la violencia, más que a la violencia, a la delincuencia”, dijo.
Lo que ocurrió fue que cuando salían para jugar el segundo tiempo, hinchas de Boca tiraron gas pimienta a futbolistas de River, que sufrieron lesiones en los ojos y en la piel. En ese momento empataban 0 a 0 y los directivos tardaron más de una hora en tomar la decisión final de suspender el partido.
El ministro habló de la enorme expectativa que había en la población para ver el partido, para disfrutar de un espectáculo deportivo apasionante. “Muchos fueron a la cancha, otros se organizaron para verlo en sus casas. Es lamentable lo que pasó”, dijo. Y siguió reflexionando, como buscando respuestas a la situación de la violencia en el fútbol argentino: “Ya no van los visitantes. Si no se resuelve esto vamos en camino a suspender el fútbol”.

