El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) interdictó mercadería y animales vivos de un productor de la localidad de Labardén, partido de General Guido, debido a las sospechas de un foco de triquinosis que había afectado a varias personas consumidoras de chacinados procedentes del mismo establecimiento.
Confirmados los síntomas de triquinosis en humanos por los centros de salud de las localidades de Maipú y Labarden, el Senasa procede, en un operativo conjunto con la policía provincial, al envío de faena sanitaria de 28 animales entre los que se encontraban 6 hembras, 2 padrillos y 20 lechones, que eran criados en condiciones sanitarias deficientes por el mencionado productor.
Oportunamente, con el reporte de sospechas de la enfermedad por parte de los centros de salud, se realizaron una serie de acciones coordinadas entre la dirección de Producción Ganadera de la provincia de Buenos Aires, el departamento de Zoonosis Rurales provincial, la intendencia de General Guido y el Senasa, respondiendo a los procedimientos del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, que derivó en la individualización del productor que faenaba y producía clandestinamente subproductos, que luego vendía en forma domiciliaria.
Así, el registro de sintomatología común en pacientes y su correspondiente análisis clínico, además de la mercadería que se logró recolectar tras varias encuestas realizadas a las personas y familiares afectados, los respectivos análisis realizados, tanto en personas como en embutidos, arrojaron resultados positivos de triquina, confirmando el foco de la enfermedad y su punto de origen.
En respuesta a los hechos, y convocados por el intendente de General Guido, Aníbal Loubet, se conformó una comisión de trabajo junto con representantes de Bromatología del municipio, Asuntos Agrarios y Salud de la provincia de Buenos Aires y el Senasa, la que trabajará en la elaboración de un plan local de ordenamiento y formalización de tenencia y elaboración de productos derivados de cerdo, con el fin de prevenir la aparición de nuevos focos.
El Senasa recomienda adquirir solamente chacinados que exhiban datos de elaboración en establecimientos habilitados y, por su parte, recuerda a los productores cumplir con las condiciones sanitarias establecidas a nivel municipal, provincial y nacional, no alimentar a los cerdos con desperdicios de la industria frigorífica, combatir la presencia de roedores en el criadero y cumplir con los planes de vacunación sanitaria respectivos.
Asimismo, los establecimientos destinados a faena de cerdos y elaboración de subproductos deben estar habilitados por los respectivos entes oficiales que regulan la actividad y además, deben realizar un examen obligatorio de digestión enzimática a todos los animales destinados a la elaboración de alimentos humanos.
En tanto, aquellos que faenen cerdos en forma doméstica deben enviar una muestra de músculo (preferentemente entraña, si no intercostales o lengua) del animal al laboratorio más próximo para su análisis contra la Trichinella spp. Esta simple acción, cuya duración es mínima, contribuye a prevenir la enfermedad.

