“Necesitamos financiamiento que sea acorde a la actividad, con plazos y tasas adecuadas tanto para realizar las inversiones como para prefinanciar exportaciones”, manifestaron desde la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) en la última edición de su tradicional “desayuno” anual, que se realiza en el marco de la Fiesta de la Vendimia.
¿El planteo para potenciar la vitivinicultura? “Reducir los costos logísticos, disminuir la carga impositiva y seguir trabajando en acuerdos de comercialización que disminuyan los aranceles que pagamos en el mundo al exportar”, expuso ese día el flamante presidente de la entidad, Fabián Ruggeri.
“No pedimos privilegios. Pedimos condiciones adecuadas para producir, invertir y comercializar tanto en el mercado interno como externo”, agregó.
Tasas y competitividad: la cadena vitivinícola apuntó sus reclamos al difícil contexto financiero
Justamente, quienes sumaron su mirada al respecto fueron dos empresarios de peso y representatividad en la cadena, y desde ámbitos diferentes en la actividad vitivinícola: Infocampo dialogó con José Zuccardi, presidente de Zuccardi Wines y expresidente de la Coviar; y también con Rubén Panella, presidente de la Federación Argentina de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Fecovita).
Por un lado, la voz de los vinos “premium” y la apuesta por la producción en búsqueda de una alta gama que es la gran vidriera y atracción del enoturismo. Marcas como “Zuccardi” y sus distintas series y varietales, o “Zuelo” en aceites de oliva, más los vinos “Malamado” o “Santa Julia”.
Por el otro, el amplio entramado productivo de los viñedos y productores que entregan uvas a las 29 cooperativas que abastecen a 54 bodegas, para marcas como “Toro”, “Estancia Mendoza”, “Los Helechos”, “Canciller”, “Texto Súbito”, “Finca Magnolia”, “Resero” o “Zumuva”.
VITIVINICULTURA DE CALIDAD
Para Zuccardi hay “equilibrios rotos” pero eso marida con una calidad “nunca antes” vista en la vitivinicultura argentina. Para Panella, a pesar de la caída del vino en el consumo interno, se trata de un momento en el que la empresa cooperativista asegura haber ganado participación.
-¿Cuál es la foto de esta vitivinicultura actual?
-Es un año complejo para la vitivinicultura, hay algunos equilibrios rotos en materia de stock y demanda y eso genera una situación difícil, pero siempre celebrando la vendimia, celebrando lo bueno: que la vitivinicultura argentina tiene, que es su calidad. Nunca antes la vitivinicultura argentina tuvo los niveles de calidad que hoy tiene y eso abre puertas en el mundo y también en el propio mercado argentino, donde el vino creo que en este momento ha acompañado a los consumidores con calidad y con una relación costo-beneficio muy buena.
-Generalmente a los saltos de calidad se los debe pagar en el precio final, pero el mercado argentino viene planchado. ¿Hay posibilidades de que el consumidor no pueda pagar eso?
-Yo diría que el vino hoy está ofreciendo una opción de muy buena calidad a muy buen precio, y de hecho el año pasado los despachos totales de vino al mercado interno se redujeron 2,7%, que no es una gran reducción considerando las caídas que hay en otros productos de consumo. Así que yo te diría que dentro de todo este panorama el vino ha acompañado y creo que es interesante lo que está ocurriendo. De todas maneras, todo el esquema financiero hoy del país hace muy difícil el sostenimiento de los stocks y eso genera sobre ofertas que limitan el crecimiento de los precios y el sector más afectado es el sector productor primario.

José Zuccardi
-¿Cuáles son las principales políticas que creen que deberían llevarse a cabo para poder apuntalar eso?
-Yo creo que la producción siempre necesita de un esquema financiero que acompañe. Nosotros producimos una vez al año y cuando llegamos a producir ya hemos tenido un año de inversión en el viñedo y luego la venta del del vino -dependiendo de los niveles-, ocurre como mínimo en un año y quizás en más. Entonces, una política de tasas de interés acordes afectadas a la producción es indispensable para ordenar no solo el sector vitivinícola sino todos los sectores productivos.
¿Cuánto está faltando de exportación para que no haya un problema mayor en este sentido?
-Argentina es hoy uno de los mayores exportadores de jugo concentrado de uva. También está creciendo dentro de la viticultura la pasa de uva y esto es una diversificación que también da cabida a muchos productores. En vino, hoy el mercado mundial está hiper competido (sic), ha habido una reducción de consumos en varios mercados y eso genera una gran competencia. Y cuando vamos al mundo competimos con 30 o 40 países que también han hecho sus deberes y tienen buen producto.
-¿Cuál es la participación argentina en el comercio global?
-Somos en el mundo hoy menos del 3% del comercio mundial de vinos.
Las exportaciones de vino tuvieron en 2025 la peor marca en más de 20 años
-¿Y cómo se amplía esa participación?
-Yo creo que políticas permanentes de promoción y de una estabilidad en el tipo de cambio y una relación adecuada entre el tipo de cambio y los costos nos permitiría que Argentina, en una política sostenida de aproximación a los mercados, pueda duplicar nuestras exportaciones sin hablar de una cosa extraordinaria. Obviamente no es de un día para el otro y hay que competir y hay que trabajar, pero bueno, todas las circunstancias del país de los últimos años, especialmente el año 2023 donde no podíamos ni siquiera pagar a nuestros comerciales en el exterior, fueron un paso un paso atrás. Esperemos que se pueda revertir esto. Y por otro lado el argentino está muy bien conceptuado en los mercados internacionales ya que Argentina tiene un buen precio promedio y diversidad de variedades. El Malbec genera tracción desde el punto de vista de los mercados.
LA MIRADA EN EL MOSTO Y EL VINO BLANCO
Por su parte, Panella hizo el análisis de cómo le fue a Fecovita en el último año, que sirve como parámetro de lo que fue la actividad en general, teniendo en cuenta el peso que tiene la cooperativa en el comercio interno.
“La idea nuestra es desarrollar mercados, por eso hemos trabajado fuerte el año pasado para evitar la caída, y Fecovita no solo que no cayó, sino que tuvo un leve crecimiento. Por esto hemos ganado en un mercado que cae. Si vos no caés, sino que crecés, significa que has ganado participación. Estamos ya orillando en el caso del Tetra Brick el 55% de share de todo el mercado y una participación creciente en botellas, que es donde estamos más débiles”, mencionó el empresario.
-¿Cómo analizan desde Fecovita el crecimiento del consumo de vino blanco y cómo incide eso en una producción a escala industrial?
-Estamos creciendo y hemos encontrado buenas respuestas del consumidor sobre todo en vinos blancos de bajo grado, y generalmente dulces, sobre todo en botella, cosa que nos sorprende bastante porque normalmente la botella era principalmente tinto, y seco. Entonces sí hay un cambio en el mercado que estamos en condiciones de llevarlo adelante y nosotros normalmente hacemos una reunión con las cooperativas una por una en el mes de diciembre adecuando la elaboración de las cooperativas al plan comercial que tenemos programado para el año siguiente.
-¿Y ese cambio se ve más en la demanda externa o interna?
-Interna.
-El argentino está consumiendo más blanco que antes, entonces.
-Sí. En nuestro caso, sobre todo, nosotros tenemos que orientar a nuestros productores hacia lo que nosotros vendemos, aunque por ahí el mercado local no lo refleje así. Pero nosotros hemos tenido crecimientos muy grandes de venta de vino de vino blanco en botella.
-Si bien son una federación de cooperativas a escala industrial, todo comienza en la tierra. ¿Estos cambios podrían implicar que alienten o apoyen a productores a que reconviertan parrales dado que hay mucho más tinto cultivado que blanco?
-Hay una realidad: nosotros todavía para elaborar vino tinto compramos una parte de uva en el mercado a pesar de todos estos cambios. O sea que todavía no nos autoabastecemos de tinto, entonces no hay necesidad de hacer una reconversión porque la composición de nuestros productores no es la composición general de la provincia. Nosotros tenemos una producción de vinos blancos importante y una producción de mostos que nos permiten hacer cambios de elaboración. Quizás podamos hacer menos jugo concentrado de blanco y hacemos más vino blanco, y esos cambios los podemos todavía manejar sin que cambie la base del productor.
-¿En cuanto a la desalcoholización cuál es la mirada de Fecovita?
-Nosotros estamos promoviendo distintas cosas que van en ese sentido, pero que son mucho más baratas que las de esa actualización. Primero, la desalcoholización total todavía es algo incipiente en el mundo y da producto de una calidad no muy agradable para mi gusto. Decir 0,5 es decir desalcoholización, pero el producto ese aún no me agrada. No lo vemos que tenga respuesta comercial.
-¿Cuáles son las variables actuales para la empresa, entonces?
-Podemos trabajar fuerte en el anticipo de la cosecha, cosechar con menos grado y estar cercanos al 10°. Y con el endulzado se baja bastante el azúcar, entonces terminan siendo productos que tienen 40 o 50 gramos de azúcar, y un 8° o 10° de alcohol, y son productos con mucho menor contenido de alcohol, pero sin avanzar específicamente en la desalcoholización.
-¿Qué pasa en el plano exterior?
-Tal vez, por normas impositivas, sí hagamos algo para Reino Unido, que ha puesto aranceles muy diferenciados muy diferenciados por debajo y por arriba de los 12 grados. Entonces por ahí es difícil obtener un malbec con cuerpo, con la estructura que tiene que tener si no tiene el alcohol que debería tener. Entonces tal vez sí necesitemos algo de esa desalcoholización.
“El vino sin alcohol es una alternativa, pero es difícil que prenda: es como bailar con la hermana”
-¿Logísticamente les cambió algo el estallido de la guerra en Oriente Medio?
-Por el momento no. Siempre todos estos problemas terminan encareciendo fletes internacionales. Se dio en el pico de COVID que se nos multiplicaron por cuatro los fletes. Seguramente con el encarecimiento del combustible y el petróleo va a terminar impactando en los fletes.
-¿Usarán el RIMI anunciado por el Gobierno para alguna inversión fabril?
-Por el momento nosotros hicimos la planta Toro, hicimos toda una serie de inversiones grandes y estamos en este momento pagándolas. Por eso no estamos apuntando todavía a ningún tipo de inversión importante.
-Por último: ¿Cómo está el mercado estadounidense de mosto, luego del cierre y reapertura tras la denuncia de dumping?
-Sigue en u$s 1400, que es el precio base que se aplicó para el dumping. El resto del mundo se maneja u$s 1100 en el mosto. Es realmente bueno tener asegurado un precio base importante. Sí se ha reducido mucho el volumen, y por eso no hay problema sobre el acuerdo que se llegó de dumping porque no llegamos todavía a las toneladas tope que puso Estados Unidos.
-¿No las cubren aún?
-No la cubrimos entre todas las empresas de jugo y el precio está por arriba del precio internacional, pero por debajo del precio de nuestros competidores. España está en u$s 1700, entonces no compite. Así que por el momento no nos ha afectado, al contrario, nos ha permitido sostener las ventas y estar creciendo en otros mercados.

Ruben Panella

