Ricardo Jaime está muy tranquilo en Córdoba. No asiste -porque tiene derecho a hacerlo y porque dijo no tener dinero para afrontar el viaje- a las dos audiencias semanales del juicio oral y público por la Tragedia de Once en el que está imputado, según publica Infobae.
Pero a partir de una decisión de la Sala IV de la Cámara Nacional de Casación Penal, el secretario de Transporte de la Nación entre 2003 y 2009 tendrá que volver obligatoriamente a la ciudad de Buenos Aires para afrontar otro juicio oral y público por un delito de corrupción.
Los camaristas Mariano Borinsky, Gustavo Hornos y Juan Carlos Gemignani rechazaron por inadmisible la apelación de Jaime y de otros imputados para que se declarara prescripto el caso en el que se descubrió que la empresa Trenes de Buenos Aires (TBA) había pagado viajes en taxis aéreos a destinos vacacionales del funcionario que debía controlar a la compañía que explotaba trenes y colectivos.
Los camaristas respaldaron al decisión que tomó el juez Julián Ercolini -a cargo del debate oral y público- quien había determinado que el caso no había prescripto debido, entre otras razones, a la enorme cantidad de recursos presentados por las defensas para evitar que el caso avanzara.
La denuncia del pago de viajes a Jaime por parte de TBA fue presentada en 2009 por el ex fiscal de Investigaciones Administrativas y hoy diputado radical Manuel Garrido. El ex funcionario kirchnerista fue procesado por el juez Claudio Bonadio en 2010. Luego la Sala I de la cámara Federal confirmó el procesamiento. Y desde entonces se hicieron decenas de presentaciones destinadas a retrasar lo más posible el proceso para conseguir la prescripción. El caso ya había pasado por la Cámara de Casación y hasta llegó a la Corte Suprema de Justicia donde se decidió en contra de Jaime.

