JBS Argentina despidió a 85 operarios en el establecimiento ubicado en Villa Gobernador Gálvez y profundizó así un proceso de desinversión que arrancó en 2010 con el cierre de los frigoríficos ubicados en San José (Entre Ríos), Berazategui (ex Consignaciones Rurales), Col Car (Colonia Caroya) y Pontevedra.
Los argumentos de la compañía —que ayer evitó hacer declaraciones públicas— se basan en una crisis de rentabilidad provocada por el aumento de las retenciones de los productos termoprocesados (uno de los principales ingresos por exportación de la firma) que subieron del 5 al 15 por ciento y la reducción de la faena por efecto de una caída de la oferta de ganado en pie.
Frente a la decisión que encontró a los operarios sin capacidad de reacción en las puertas del frigorífico, ayer por la mañana, el Ministerio de Trabajo de la provincia decidió actuar de oficio en el conflicto y aseguró que hoy citará (para mañana o el viernes) a los representantes de la empresa y los gremios de la carne y administrativos (Astavic) a una audiencia de partes.
Por su parte, José Alberto Fantini, secretario general de la Federación Gremial del Personal de la Industria de la Carne, confirmó a LaCapital que se encontraba en Buenos Aires gestionando la intervención del Ministerio de Trabajo de la Nación en el conflicto y aseguró que hasta última hora de la tarde de ayer no habían sido convocados aún por la autoridad laboral santafesina.
Además, el dirigente señaló que se comunicó con representes de la empresa quienes le confirmaron que no seguirían los despidos en la planta ubicada en el límite de Rosario y Villa Gobernador Gálvez, donde actualmente trabajan 1800 operarios y unos 190 administrativos.
“Ellos justificaron la decisión en que están trabajando un 30 por ciento menos y por eso sobra gente”, dijo Fantini y señaló que hay una gran cantidad de operarios que trabajan en la planta que tienen mucha antigüedad laboral.
En cambio, los dirigentes de la Asociación de Supervisores, Técnicos, Admnistrativos y Vigilancia de la Industria de la Carne (Astavic) no habían podido hasta anoche mantener contacto con representantes de la empresa para conocer cuál era la situación de los trabajadores afiliados a ese gremio.
Un final anunciado. De todos modos, aunque sobre fines de la semana pasada surgieron fuertes rumores de despidos en el frigorífico Swift —que incluso hacían referencia a más del doble de los efectivamente concretados— fuentes gremiales y autoridades de la provincia confiaban en que la situación no se complicaría en función de las distintas gestiones que venían realizando la empresa y los sindicatos de la actividad en el marco del procedimiento preventivo de crisis que presentó la compañía.
Ayer la viceministra de Trabajo de Santa Fe, Nora Ramírez, aseguró a LT8 que las partes habían acordado avanzar en soluciones para el conflicto evitando los despidos e incluso que estaba pautada una audiencia de partes en la cartera laboral para mañana. Sin embargo, la decisión del Swift cambió el escenario. Por otra parte, la funcionaria se mostró sorprendida porque ni la empresa ni el Sindicato de la Carne notificaron sobre la situación, razón por la cual esta dependencia decidió actuar de oficio en el conflicto.
En agosto del año pasado, el grupo JBS reconoció que planeaba vender algunas de sus plantas industriales en la Argentina. En un comunicado enviado a la Bolsa de Valores de San Pablo (Bovespa), donde cotiza, el grupo brasileño explicaba que “por la actual situación en la Argentina (escasez de disponibilidad de hacienda y restricciones a las exportaciones), la empresa estudia reducir la producción en ese país e inclusive la venta de algunas de sus unidades de producción”.
Frente a esto, Fantini volvió a alertar ayer sobre la crítica situación de la industria cárnica en el país, en la cual se perdieron 4.000 puestos de trabajo en los últimos tiempos de mano de empresas que no mantuvieron a su personal y ni siquiera adoptaron un régimen de garantía horaria. También reconoció que los frigoríficos enfrentan esta situación por la falta de ganado, que incrementa los precios y provoca una reducción del consumo y consideró que una solución real al tema demandará mucho más de dos años, un período en el cual se pondrán recomponer los stocks ganaderos.
Fuente: La Capital (Rosario)

