“La apertura del mercado de los Estados Unidos para la carne fresca y congelada bovina de la Argentina resalta como nunca la contradicción entre los dichos de la oposición y la Mesa de Enlace, y los hechos que genera el proyecto Nacional que ha logrado instaurar una acertada política sanitaria y revatir medidas proteccionistas de países centrales que terminaron perjudicando a los productores locales”. Así lo indicó hoy un comunicado de la Corriente Agraria Nacional y Popular (CANPO).
“Tras 14 años de negociaciones, Estados Unidos ha reconocido formalmente el status sanitario de la Argentina como libre de aftosa. Esto significa la potencialidad de recuperar un importante mercado para nuestros productores. La Argentina llevó este caso a la OMC. A partir de esta decisión, también se podrá exportar a México y Canadá, otros dos mercados que estaban cerrados producto del Tratado de Libre Comercio entre ambos países y EE.UU.”, señaló la agrupación kirchnerista.
“Cabe recordar que ese mercado, como muchos otros, se cerraron a la carne bovina argentina a raíz de la política sanitaria del gobierno de la Alianza, cuando intentaron ocultar los brotes de aftosa que se sucedían a lo largo y ancho de todo el país”, agregó la CANPO.
“Lo más penoso es que para poder llevar adelante ese intento de engaño a nuestros clientes internacionales, el gobierno de la Alianza contó con el apoyo de las entidades patronales que hoy forman parte de la Mesa de Enlace.
Gracias a esa “estrategia sanitaria”, las exportaciones de carne vacuna pasaron de unas 350.000 toneladas en los años previos a 152.000 en 2001, lo que implicó la caída del precio del novillo, aumentando los quebrantos de los productores ganaderos”, apuntó
Por su parte, Guillermo Martini, coordinador de la CANPO dijo que “la oposición, la Sociedad Rural Argentina y los medios opositores se regodean hablando del ‘fin de ciclo’ y fíjense qué paradoja que sea justamente el gobierno de Cristina el que recupera el mercado de los Estados Unidos para nuestra ganadería, beneficiando a toda la cadena de valor, cuando fue justamente la irresponsabilidad de esos mismos dirigentes –no olvidemos el rol inicial de los medios en el ocultamiento de la enfermedad- los que le produjeron un daño a la ganadería, que demandó 15 años en poder revertirse”.

