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Trigo 2020 vs 2022: las imágenes de una influencer del agro que muestran la gravedad de la sequía

Sol Carrettoni es una joven productora, parte de una familia que siembra en Alberti, en el norte de Buenos Aires. “Mi viejo tiene 60 años y dice que nunca vivió algo así”, relató.

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Por Favio
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Con más de 52.000 seguidores en Instagram, la joven ingeniera agrónoma y productora agropecuaria, Sol Carrettoni, es una de las principales “influencers” del agro argentino.

También con cuentas en TikTok y Twitter, Sol comparte de manera permanente los pormenores de la producción que realiza junto a su familia en la zona de Alberti, en la zona núcleo del norte de Buenos Aires.

Y lógicamente, este año hay un factor que sobresale en la coyuntura: la sequía. Una imagen que mostró en las últimas horas, en la que compara un lote de trigo de hace dos años que le llegaba a la altura de la cintura, con uno de la actual campaña que apenas alcanza sus rodillas, es una muestra cabal de la gravedad de los daños provocados por la falta de agua, y acentuados por las heladas.

SEQUÍA HISTÓRICA

En diálogo con Infocampo, Sol relató que llevan los registros de lluvias en los campos –producen tanto de manera propia como alquilada– y que en 2020 los valores alcanzados fueron 1.087 milímetros.

“Ese año recuerdo que llovió bien, justo, más que todo en período crítico, y los trigos llenaron bien los granos. Esa campaña fue muy buena. En general, en nuestra zona se pueden lograr picos de 70 quintales por hectárea y el promedio es de entre 55 y 65”, mencionó.

Ya en 2021, hubo una merma en el régimen de precipitaciones, que cayeron a solo 690 milímetros, pero el trigo logró buenos resultados porque pudo aprovechar el agua que había quedado de la campaña anterior.

En este 2022, ya no hubo recurso al que recurrir: “Además que no llovió en el invierno, no tuvimos agua útil en el suelo en el inicio del ciclo. En lo que va del año, llevamos solo 620 milímetros”.

“Es una sequía severísima porque no llueve y porque iniciamos sin humedad. Por eso ha sido tan catastrófica”, añadió.

La proyección que están haciendo es de un rinde que apenas se ubicaría entre 10 y 15 quintales por hectárea.

Por ahora, la estrategia es esperar a ver si llegan las lluvias que se pronostican y permiten alcanzar un nivel de producción que justifique el paso de la cosechadora. Si no, la estrategia puede ser la que ya están siguiendo otros productores de la zona: quemar el trigo para sembrar un cultivo de verano, o pastorearlo con bovinos.

TAMBIÉN EL MAÍZ

En tanto, Sol agregó que no solo les preocupa el mal estado del trigo, sino el retraso de la siembra de maíz.

“Yo recién tengo algunas campañas encima: mi viejo tiene 60 años y me dice que nunca vivió algo así. Sobre todo, tener que retrasar tanto la siembra de maíz. Que me diga eso, para mí es un montón”, se sinceró.

Aunque el maíz da la posibilidad de realizar siembras de manera tardía, la incertidumbre no cesa. “Es mucha inversión la que hay que hacer, y en un contexto en el que se afirma que no va a haber lluvias”, completó Sol.

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