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Uruguay hizo historia: envió genética de trigo y cebada a la bóveda del fin del mundo

Se trata de un lote de 1.892 muestras que viajaron a la isla de Svalbard, sobre el océano Glaciar Ártico, donde se conserva la mayor diversidad de semillas del mundo.

El gobierno uruguayo, a través del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), dio un paso histórico ya que realizó el primer envío de semillas, con genética seleccionada para su conservación, a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, de Noruega.

La isla de Svalbard, donde se encuentra la bóveda más grande del mundo, pertenece al gobierno de Noruega, y se ubica en el océano Glacial Ártico. Allí se preserva la diversidad de semillas de cultivos del planeta.

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El objetivo del Instituto con este embarque fue asegurar una copia de seguridad de variedades de interés productivo y humanitario, en un ambiente que, por sus características naturales, brinda las mejores condiciones de conservación por más de 50 años. Desde la estación experimental de La Estanzuela se envío la genética de trigo y cebada que se conservará en Svalbard.

SEMILLAS

Este primer respaldo enviado desde Uruguay está conformado por 1.892 muestras de semillas de trigos y cebadas seleccionadas por su origen en los programas de mejoramiento e investigación de INIA, y fueron acondicionadas y catalogadas para poder ser parte de este proyecto.

Este proceso continuará con envíos en los años próximos, hasta respaldar el mayor porcentaje posible de las 19.592 muestras que alberga el banco de germoplasma de La Estanzuela, que pasará a ser uno de los 41 del mundo que respalda semillas en estas instalaciones.

Este suceso es histórico y estratégico para Uruguay ya que, en caso de ocurrir un evento indeseado que ponga en riesgo la “biblioteca de semillas” que conserva INIA La Estanzuela, el país cuenta con una copia de seguridad en Svalbard a la que recurrir para recuperar sus colecciones, que representan un patrimonio genético adaptado a las condiciones ambientales locales.