La ganadería atraviesa un escenario de menor faena y mayor permanencia de los animales dentro de los sistemas productivos.
Entre enero y agosto se faenaron 8,13 millones de cabezas, un 10% menos que en igual período del año pasado, mientras los feedlots sostienen un stock récord de 2,086 millones de vacunos.
El dato abre un interrogante de cara al último tramo del año: ¿cuánto de esa hacienda que hoy está en los corrales terminará convirtiéndose en oferta efectiva durante los próximos meses?
Según el análisis de Rosgan, la respuesta dependerá fundamentalmente de la velocidad con la que los animales encerrados comiencen a salir a faena.
MENOS FAENA Y MAYOR RETENCIÓN
La caída de la faena no es un fenómeno reciente. Agosto marcó el 14.º mes consecutivo con ingresos a faena por debajo de los registrados en el mismo mes del año anterior. Al mismo tiempo, se produjo un cambio significativo en la composición de la oferta: la participación de hembras fue del 43,1%, el porcentaje más bajo desde junio de 2021.
Para Rosgan, esta dinámica refleja un cambio en el comportamiento del rodeo. “El propio mercado parece haber comenzado a regularse, con una mayor retención orientada a preservar la capacidad productiva futura“, señala el informe.
A esta retención de vientres se suma un segundo fenómeno: el alargamiento de los ciclos productivos. Los productores están extendiendo las etapas de recría y engorde antes de enviar los animales a terminación, una estrategia que reduce temporalmente la cantidad de hacienda disponible para faena, pero permite obtener animales más pesados.
Ese cambio ya se refleja en los números de la industria. En agosto, el peso promedio de la res faenada llegó a 246 kilos, unos 11 kilos más que un año atrás y el máximo registrado en más de tres décadas.
De esta manera, una menor cantidad de animales está siendo parcialmente compensada por una mayor producción de carne por cabeza.
LOS CORRALES TIENEN LA CLAVE DE LA OFERTA FUTURA
El otro dato que sigue de cerca el mercado es el nivel de encierre. Según los registros del Senasa al 1° de septiembre, los feedlots alojaban 2,086 millones de vacunos, un 5,6% más que un año atrás y en niveles récord.
Sin embargo, el movimiento dentro de los corrales muestra una particularidad. En agosto ingresaron 341.098 animales, un 14% menos interanual, mientras que las salidas alcanzaron las 431.280 cabezas, con una caída del 7,3%.
La diferencia entre ambas variables explica buena parte del elevado stock actual. Los corrales están recibiendo menos animales, pero también están demorando más tiempo en sacar los que ya tienen encerrados. Para Rosgan, se trata de una dinámica compatible con el alargamiento de los ciclos de producción que atraviesa la ganadería.
Actualmente, los feedlots aportan cerca del 38% de los animales enviados a faena, una participación que viene creciendo casi de manera ininterrumpida desde 2020, cuando representaban alrededor del 30%.
Por eso, el comportamiento de los corrales será determinante para anticipar qué puede ocurrir con la oferta ganadera en el cierre de 2026.
“Comprender la dinámica de los corrales resulta clave para proyectar los niveles futuros de faena y producción de carne“, plantea Rosgan.
¿QUÉ OFERTA HABRÁ PARA FIN DE AÑO?
El calendario también aporta una señal. Históricamente, los últimos cuatro meses del año concentran un volumen importante de salidas de los feedlots, con octubre entre los meses de mayor movimiento.
Si se repitiera ese comportamiento, Rosgan estima que los corrales podrían entregar alrededor de 400.000 animales por mes entre septiembre y diciembre. Esto representa una oferta potencial cercana a 1,6 millones de cabezas durante el último cuatrimestre.
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La cifra no implica necesariamente una oferta extraordinaria, sino que representa animales que actualmente forman parte del stock y que podrían transformarse en hacienda terminada durante los próximos meses. La verdadera incógnita estará en la velocidad de esa salida.
“El verdadero interrogante, por lo tanto, no es únicamente cuánto de la oferta futura está actualmente encerrada, sino a qué velocidad esos animales comenzarán a transformarse en oferta efectiva de faena”, concluye Rosgan.
Si la participación de los feedlots se mantiene en torno al 38%, esos 1,6 millones de animales podrían acompañarse de una faena total de entre 4,2 y 4,3 millones de cabezas entre septiembre y diciembre. Sumados a los 8,1 millones acumulados hasta agosto, el año podría cerrar en torno a 12,3-12,4 millones de animales faenados.
Todo esto, además, deberá atravesar un factor que puede modificar las previsiones: El Niño. El exceso de lluvias podría complicar el manejo de los sistemas pastoriles y también generar dificultades operativas en los corrales, afectando su capacidad de recepción y sus márgenes.

