“Ocho referentes, ocho miradas: las decisiones que definirán los próximos 10 años”, fue el título de uno de los paneles que tuvieron lugar durante la 2° Expo Ganadera del Centro, realizada en el Centro de Convenciones de Córdoba.
Fue realmente un debate muldisciplinario para encontrar caminos que conduzcan de la mejor manera el “boom” que atraviesa la ganadería, abordado por personas vinculadas a la producción de carne en casi todos los aspectos posibles: la producción en sí, lo académico, el sector público, los frigoríficos y hasta el universo agtech.
Las conclusiones fueron varias, pero una de las más importantes fue que la suba histórica del precio de la hacienda –con el ternero por ejemplo en “un valor que nunca se vio”, según reconoció uno de los disertantes– no debe confundir: eso solo aumenta el patrimonio del establecimiento, y no la productividad, por lo que urge aprovechar el viento de cola y trabajar por mejorar la eficiencia.
Todo esto, con el fin de que este empuje se transforme en un proceso de verdadero crecimiento y permita abandonar un camino en el que el negocio solo era “para permanecer”.
GANADERÍA EN DEBATE: UN RECLAMO FRIGORÍFICO
Moderado por Rodrigo Bosch, moderador de la regional Córdoba Norte de CREA, el panel abrió el juego precisamente con un ex apertura de rugby: el recientemente incorporado al salón de la fama de este deporte a nivel mundial, Diego Domínguez.
El exjugador cordobés, quien también es productor agropecuario, fue invitado para unir el deporte con el trabajo a campo y habló precisamente de la relevancia de “armar equipos” para logar mejores resultados tranqueras adentro.
Acto seguido, ya comenzaron los primeros planteos técnicos. José María Roca, gerente del Frigorífico Logros, fue claro sobre lo que considera una falencia productiva que comienza en el campo: el sobreengrasamiento de los animales.
“Hay que trabajar en mejoras productivas para que no haya tanta grasa. El mundo requiere proteína magra, es lo que quiere Estados Unidos, por ejemplo, y no lo estamos haciendo. Son muy pocos los productores que saben lo que tienen sus bovinos abajo del cuero. En mi caso, no puedo lograr que vengan al frigorífico a ver lo que producen”, lamentó.
Esta postura fue ratificada por el presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales (FIFRA), Daniel Urcía. Su alocución apuntó a dos palabras claves: profesionalidad y eficiencia, y dijo que para avanzar en esos conceptos, hay que “medir más”.
En línea con lo planteado por Roca, recordó que hoy existe la plataforma llamada “Visor Traza” donde cada productor puede ver el resultado de la faena de su animal.
“Allí se puede analizar todo: por ejemplo, si se clasifica como grasa 4, quiere decir que la hacienda estuvo sobreengrasada. Incluso se puede ver si tuvo machucones, todo. Pero sobre una base de 200.000 productor que envían animales a faena por mes, solo hay 500 consultas. Eso demuestra el poco interés en saber lo que se envía a faena”, enfatizó Urcía.
Y completó: “Si soy ineficiente, voy a producir caro y no me sirve. Cuando solo 500 productores que envían a faena están mirando el resultado de su faena, no están gestionando datos, sin gestionar datos en 10 años se funden porque no son competitivos”.
GANADERÍA EN DEBATE: EL MOMENTO DE LOS ASESORES
Quien recogió el guante de estos planteos fue Catalina ‘Tati’ Boetto, asesora desde hace más de 30 años de productores y hasta hace poco secretaria de Ganadería de Córdoba.
Con su habitual estilo sin vueltas, Boetto le respondió a los frigoríficos que muchos productores no aplican estas mejoras porque, básicamente, no se las pagan.
“Por 40 años lo que sucedió es que cuando hacía las cosas bien te pagaban lo mismo que cuando las hacías mal. Acá tenemos agricultores que usan la mejor tecnología del mundo, y son esos mismos que también son ganaderos: ¿por qué no las usan? Por rentabilidad, porque la ganadería durante 20 años solo fue un negocio para permanecer”, disparó.
E insistió: “No lo hacíamos porque no teníamos mejores resultados en el negocio. Hoy hay un mejor negocio, porque tenemos buenos precios, entonces ahora se buscará la mejora en los resultados”.
Para Boetto, además, es ineludible el contexto político para pensar estos saltos de calidad y cantidad. “Ahora se pueden y deben debatir cosas distintas, sin un Estado que intervenga. Hasta que el productor sea financiado por el frigorífico. Y que se pague la calidad, ni hablar”.
Por su parte, Juan Cruz Molina fue otro de los asesores que tuvo el panel, que además también formó parte del sector público: fue varios años secretario de Agricultura de Córdoba y también recientemente presidente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
Desde su punto de vista, el desafío de la eficiencia va más allá de lo estrictamente productivo, y tiene que ver con “trabajar e intercambiar” con otras personas y profesionales para lograr mejoras en todos los aspectos del negocio.
“El ternero está a un precio que nunca vimos, pero hay que pensar que el valor de la hacienda lo que te cambia es el patrimonio, no necesariamente la productividad. Este momento nos desafía a mucho más y el capital mayor que hay que aumentar es el relacional, intercambiar con la gente que sabe hacer las cosas”, consideró Molina.
Como ejemplo, citó que hoy en día, incluso con estos valores históricos, “hay productores que ganan plata y otros que no”, lo que deriva, entre otras cosas, de no medir bien y “saber cuántos kilos por hectárea produzco”.
“Hay que dejar de pensar en un negocio solo por tenencia: la vaca no es la ganancia, su producción lo es”, graficó.
GANADERÍA EN DEBATE: TECNOLOGÍA Y CAPACITACIÓN
Por su parte, Paola Carreño, consultora especializada en cadenas agroalimentarias e internacionalización de carnes premium, confirmó que es necesario una mayor interacción entre productores y la industria para ajustar los parámetros de calidad –por ejemplo, el sobreengrasamiento– en función de las demandas globales.
En tanto, Luciano Nicora, emprendedor tecnológico y socio de Pampa Start –aceleradora de startups agtech–, destacó el universo de oportunidades que representa la tecnología.
“De todas las industrias, el campo es la más lenta en la adopción de tecnología. No está registrando datos y es lo primero que hay que hacer, porque hoy lo que el mundo busca es datos. Mercado Libre, por ejemplo, vale lo que vale por sus datos”, comparó.
“Si nosotros registráramos datos, en el mundo podrían decir: vamos a comprar campos ganaderos a Argentina”, afirmó.
En esta línea, les sugirió a productores y empresarios incorporar profesionales que conozcan del tema tecnológico. “Hay muchas estructuras de empresas de software que se están achicando por los desarrollos de inteligencia artificial y allí pueden encontrar oportunidades”, añadió.
Por último, el decano de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba (FCA-UNC), Jorge Dutto, también hizo foco en la adaptación y la capacitación permanente, de la mano de las tecnologías, para no perder el tren de la innovación.
“Antes estaba el concepto de que uno pasaba por la Facultad y los aprendizajes duraban 40 años. Hoy en día es mucho más dinámico y se incorporan nuevos saberes, como medir calidad o la huella ambiental”, sostuvo Dutto.
Y cerró con un aspecto que suele mencionar cada vez que le toca disertar en público: la necesidad de que los profesionales incorporen cada vez más las denominadas “habilidades blandas”.
Día del Ingeniero Agrónomo: el desafío de la formación en la era de la IA y las habilidades blandas

