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Brasil va por otro récord con el trigo: de principal comprador de Argentina a posible competidor

En el país vecino, la cosecha se acercará a las 10 millones de toneladas y estará por primera vez muy cerca de la producción argentina. El objetivo que persiguen es exportar más y ser autosuficientes.

Cuando se analizan los indicadores del trigo en Argentina, el rol de Brasil siempre es preponderante: aunque nuestro país logró diversificar sus mercados de exportación, el gigante sudamericano sigue siendo su principal comprador.

Anualmente, Brasil importa unas seis millones de toneladas del cereal y casi todas las adquiere en Argentina: hoy representa entre un 50% y 60% del comercio exterior de trigo promedio de los últimos años, pero hace una década, cuando el mercado del trigo estaba más intervenido y la cosecha en Argentina era baja, llegó a ser casi el único destino.

Por ello, los cambios que están ocurriendo en la producción triguera de Brasil encienden una señal de advertencia: por ahora, es probable que siga demandando el grano a Argentina, pero en un futuro podría lograr el autoabastecimiento y ya no requeriría de importar.

UN RÉCORD

Un informe elaborado por técnicos del INTA Pergamino hace foco precisamente en esta situación, partiendo de los números de la campaña 2022/23, en la que Argentina terminará con un desplome productivo, a contraposición de Brasil que marcará un nuevo récord.

En concreto, a nivel local el INTA utilizó como base las estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, que marcan una cosecha apenas por encima de las 12 millones de toneladas, un 56% por debajo del año pasado y 36% menos que el promedio de los últimos cinco años, con los peores rindes desde 2008.

Al otro lado de la frontera, Brasil está finalizando una cosecha histórica: la siembra fue la más grande en 32 años y bordeará las 10 millones de toneladas, un 24% más que la temporada pasada y la mejor cifra de su historia.

“Brasil está batiendo un récord en la producción de trigo, considerando también el alto nivel de interés de los agricultores en invertir en este cultivo. Los productores brasileños aumentaron un 12% el área sembrada este año debido a la interrupción del suministro mundial provocada por la guerra en Ucrania”, subraya el reporte del INTA.

AUTOSUFICIENCIA

Un aspecto que vale tener en cuenta es que Brasil no encuentra conflictos entre exportar e importar un producto que genera localmente.

En 2021, por ejemplo, cosechó 7,7 millones de toneladas, exportó 2,1 millones e importó 7 millones, más del 70% de Argentina.

La apuesta brasileña es reducir la dependencia de las importaciones y aprovechar oportunidades comerciales para colocar más trigo, a mejor precio, en el exterior. En resumidas cuentas, la estrategia es exportar más trigo y a precio alto, con la expectativa de importar menos y más barato en la temporada alta cerealera del hemisferio sur.

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Inevitablemente, si Brasil logra crecer en cosecha y exportar más, podría no solo dejar de ser el comprador más importante de trigo argentino, sino también un nuevo competidor en el mercado mundial.

La ventaba que tiene en tal sentido es que “dado que Brasil cosecha la mayor parte de su trigo entre los meses de agosto y noviembre; es decir, varias semanas antes que Argentina y Australia (los mayores exportadores del hemisferio sur), puede aprovechar oportunidades comerciales que están fuera del alcance de estos dos países más australes”, subrayan desde el INTA Pergamino.

Mientras tanto, pensando en los próximos 10 años, Brasil está invirtiendo para volverse autosuficiente, aumentando su área sembrada, producción y rendimiento.

El desarrollo de nuevas variedades por parte de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), ha permitido a los agricultores brasileños cultivar trigo adaptado a las condiciones tropicales del bioma cerrado, donde los productores tradicionalmente siembran maíz y soja.

Esto incluye un potencial de producción de un millón de hectáreas en sistema de riego y la incorporación de otros 2,5 millones de hectáreas en sistema de temporal, duplicando el área sembrada actual de tres millones de hectáreas.

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