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Descompactación de suelo: ¿sí o no? Una investigación trae nuevos datos

Un trabajo de la FAUBA lo plantea como una alternativa dentro de una serie de medidas y prácticas sustentables.

Muestreo de suelo, con ambiente seco
infocampo

La siembra directa es una práctica de cultivo que predomina en la Argentina, con un nivel de adopción superior al 90%. Esta tecnología de siembra aporta grandes ventajas y beneficios al agrosistema, pero de no implementarse técnicas de manejo apropiadas, puede producir un fenómeno de compactación del suelo.

Un estudio de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), publicado en la revista científica “Agronomía y Ambiente”, evaluó los efectos de la descompactación del suelo sobre cultivos de maíz en siembra directa.

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Este trabajo, que tiene como coautora a la experta en fertilización de la FAUBA, Carina Álvarez, demostró que la mejora de la porosidad de los suelos maiceros, por efecto de la descompactación mecánica, se tradujeron en un aumento del rendimiento. Sin embargo, Álvarez realizó una serie de aclaraciones concluyentes y mensajes clarificadores, antes de pensar en descompactar.

Manos con tierra - Buenas practicas agricolas

“El primer mensaje es que la descompactación es una medida de remediación que no reemplaza las buenas prácticas de cuidado y manejo del suelo”.

De acuerdo a lo que explica la especialista, la compactación ocurre cuando las maquinarias o los animales transitan continuamente el suelo, se ejerce presión y se forman capas endurecidas.

“Es muy importante prevenir la compactación o tratar de remediarla con procesos biológicos o procesos que combinan ciclos de humedecimiento y secado, o sea, con manejo, para mantener esa buena cama para la siembra”, dice.

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Porosidad

Cuando el suelo se compacta, se deben aplicar medidas de remediación para devolverle su porosidad. Según la investigación, es el momento en que se puede aplicar la descompactación mecánica.

Este estudio de Álvarez encontró que la técnica resulta beneficiosa para recuperar la calidad física del suelo.

“Observamos es que el rendimiento del maíz aumentó entre el 6%-7% por la descompactación. Esto fue consecuencia de un aumento en la abundancia de raíces en los primeros 10 centímetros del suelo y mayor infiltración del agua de lluvia”, explica la experta que, aunque sembraron el cereal como cultivo testigo, también encontraron respuestas en los rindes cuando se implantó soja.

Prácticas preventivas

Otro de los mensajes importantes que dejó Álvarez es que un suelo descompactado es más susceptible de volver a compactarse.

Suelo DescompactacionEn este sentido, resaltó que “solo tiene sentido descompactar mecánicamente si después vamos a hacer bien las cosas. Yo hablo siempre de una lista de buenas acciones para evitar la compactación del suelo”, advierte.

Por esto, la experta aconseja que, si se descompactó, lo que sigue es asegurar que el suelo siempre tenga raíces sumando: cultivos de cobertura, respetando la capacidad portante, regulando el tránsito en el lote (empleando neumáticos anchos con mayor superficie de apoyo e inflados a la presión que indica el manual para evitar la presión excesiva). También hay que hacer rotación de cultivos, esto es, alternar plantas de diferentes familias en los ciclos de cultivo en un mismo lugar”.

Álvarez consideró que el monocultivo es una práctica que incide de manera negativa en la calidad del suelo y que está muy extendida en la Argentina. Asimismo, recomendó hacer más cultivos de cobertura para tener raíces y combinar sistemas de raíces de diferentes especies en el sistema de producción.

“La Argentina tiene que mirar la física del suelo con más atención. Hay que hacer muchas cosas para atender a la biología del suelo. Y cuando se aplica la descompactación mecánica es porque no se dio tiempo a las regeneraciones naturales y biológicas para sostener las presiones que se aplican. Esta práctica debe tomarse como algo eventual, no como rutina, porque si no, estarían cambiando el sistema de labranza”.