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Los nabos y una problemática que crece

Su origen y abundancia se centra principalmente en el sur de la provincia de Buenos Aires, pero tanto su expansión como así también, el incremento de biotipos resistentes se ha dado con mayor velocidad en los últimos años alertando los productores.

infocampo

El estudio de la dinámica poblacional de los nabos, su correcta identificación como así también conocer los biotipos resistentes se tornan aspectos claves a la hora de diagramar un plan de manejo para estas malezas.

A nivel mundial, las Brasicáceas (Brassicaceae) están ampliamente distribuidas, hallándose cerca de 350 géneros y unas 3.700 especies (Mario Vigna, 2018). En Argentina, existen registrados 68 géneros y los considerados dentro de las malezas problema en agricultura son: Nabón (Raphanus sativus), Nabos ó “Nabolzas” (Brassica campestris, B. napus, B. rapa), los Nabos o Mostacillas como Rapistrum rugosum e Hirschfeldia incana principalmente y Sysimbrium officinale y S. orientale, cuya frecuencia posiblemente se relaciona con la zona, tipo de suelo, rotación, etc. (Mario Vigna, 2018).

Un apartado adicional merece los comúnmente llamados “Nabolzas”, que corresponderían al resultado de la hibridación de cultivares de Colza-Canola (Brassica napus L.) introducidas al país (con resistencia a glifosato) y Nabos (B. rapa) resistentes a ALS y 2,4D, generando de esta manera las conocidas resistencias a múltiples modos de acción confirmadas recientemente.

Resistencia que crece

A nivel global se han confirmado biotipos resistentes en diferentes partes del mundo. Por su parte, en Brasil y Sudáfrica existen biotipos con resistencia a ALS en Raphanus raphanistrum.

Canadá cuenta con biotipos resistentes a glifosato y atrazina en individuos de Brassica rapa. Y, por último, en Australia se han confirmado resistencia en Raphanus raphanistrum a ALS, glifosato, atrazina, MCPA, 2,4D, diflufenican, entre otros (Agroestudio Viento Sur, Los nabos no piden permiso, 2020 – Información adaptada de REM y WEED SCIENCE http://www.weedscience.org y https://www.aapresid.org.ar/rem/alertas/).

En Argentina, hay en la actualidad cinco especies de crucíferas o brasicáceas con resistencia confirmadas REM Aapresid, 2019.

Brassica napus (Colza-canola) resistente a glifosato (Pandolfo et al, 2013). Partidos de Gonzales Chávez, Tres Arroyos y Necochea (sur de la provincia de Buenos Aires).
Brassica rapa (Nabo) resistente a inhibidores de ALS + glifosato (Pandolfo et al, 2015). Partidos de Necochea y Balcarce (sur de la provincia de Buenos Aires).
Hirschfeldia incana (Nabo, nabillo, monstaza) resistente a ALS- metsulfuron-metil
(Mario Vigna, 2015 INTA Bordenave). Partidos de Coronel Dorrego, Coronel Suarez, Adolfo Alsina y Monte Hermoso (sudoeste de la provincia de Buenos Aires).
Hirschfeldia incana (Nabo, nabillo, monstaza) resistente a inhibidores de ALS-ó AHAS
metsulfuron-metil y 2,4-D (M. Vigna, F. Frola y L. Carreto, 2017 INTA Bordenave). Partido de Coronel Pringles (sudoeste de la provincia de Buenos Aires).
Brassica rapa (Nabo) resistente a 2,4-D (Juan et al 2017). Partidos de Azul (centro de la provincia de Buenos Aires).
Rapistrum rugosum (Mostacilla) resistente a ALS- Clorsulfuron y metsulfuron-metil. Departamento Paraná, provincia de Entre Ríos (Ayala et al, 2018).
Hirschfeldia incana (Nabo, nabillo, monstaza) resistente a glifosato y 2,4D. Departamentos Río Segundo y Tercero Arriba, provincia de Córdoba (ng. Agr. Msc. Diego Ustarroz (INTA Manfredi, 2018).
Brassica rapa (Nabo) resistente a 2,4-D + inhibidores de ALS + glifosato (Juan et al, 2018). Partidos de Azul y Tandil (Centro de la provincia de Buenos Aires).

Dada la complejidad de la situación actual, en donde se hallan diferentes especies con diferentes biotipos resistentes a diferentes y múltiples modos de acción, se hace fundamental un manejo lote a lote apuntado a un manejo integrado y sustentable de las malezas. De tal manera, no se puede generalizar un único manejo “recomendado”. Herbicidas que no funcionan en algún caso pueden ser excelentes herramientas en otro, para la misma especie o para otra crucífera. Y se hace imprescindible revisar alternativas que venimos utilizando repetidamente y que nos llevó a la situación de resistencias que tenemos hoy.

En el siguiente gráfico se observa el incremento, en los lotes, de malezas resistentes en el sudeste bonaerense. Información de 6 años de relevamientos. (Aquí y Ahora mayo, AGROESTUDIO VIENTO SUR SRL).

summit agro

Avance de la maleza

En los últimos cinco años, biotipos de Nabo o “Nabolza” y Nabillo resistente a ALS, 2,4D y glifosato
(o a mezcla de ellos) se desplazaron con gran rapidez cubriendo casi toda la extensión de la
provincia de Buenos Aires, parte de Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba y hasta se hallaron biotipos
resistentes en el norte del país (Aapresid, 2020).

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Biología e identificación

En cuanto a su biología, las crucíferas se caracterizan por su porte y robustez, características que las hacen muy competitivas (R. Gigón, 2019).

Su comportamiento puede ser anual o bianual y de fecundación alógama, aunque algunas presentan gran porcentaje de autogamia (M. Vigna, 2018).

Las crucíferas son especies otoño, invierno primaverales (OIP), con un pico de emergencias en otoño y un segundo pico, de menor intensidad, en primavera. En el caso del Nabo o “Nabolza” presenta un extenso periodo de emergencia que – de contar con lluvias y temperatura suficientes – puede extenderse durante todo el año. Se diferencia por su crecimiento casi explosivo que le otorga rápida capacidad para competir y tolerar herbicidas (R. Gigón). Casi tan prolongada como la anterior, la emergencia de Nabón se extiende entre otoño y primavera, mientras que la de Mostacilla se concentra en otoño, lo que la hace especialmente problemática en cultivos de invierno.

R. Gigón diseñó un flujo de emergencia estimado de los nabos para el sur de la provincia de Buenos Aires (Ver gráfico). Sin embargo, la información todavía es escasa y se hace necesario seguir investigando para poder ajustar los manejos a cada zona.

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Herramientas de control

Dado su extenso período de emergencia, estas malezas presentan un problema tanto para los cultivos invernales como así también para los cultivos estivales. Su complejidad radica en que se las encuentra tanto en situaciones de barbecho como durante el crecimiento de los cultivos.

En el sur bonaerense, además, a nivel de lote se cuenta con gran cantidad de individuos resistentes tanto a glifosato como a ALS (Agustín Bilbao, 2020).

Es por ello que dentro de las herramientas a considerar para su control deberían incluirse: rotaciones de cultivos, incluyendo cultivos de cobertura que reduzcan su emergencia – la utilización de gramíneas únicamente no sería la mejor alternativa porque las crucíferas resultan más competitivas; sería más adecuada la inclusión de vicias + avena, que terminan “ahogando” las malezas –(R. Gigón, 2019); alternativas químicas con mezcla de dos o más modos de acción, herbicidas residuales y aplicaciones de doble golpe, inclusión de acciones mecánicas (sacar plantas con la mano, pie de pato) y no desestimar tecnologías ya vigentes en el mercado, como las aplicaciones dirigidas que además de reducir el costo de los insumos hace un manejo sustentable de los mismos. La limpieza de maquinaria es fundamental para no contaminar lotes contiguos.

En cuanto a las alternativas químicas, algunos de los modos de acción para controlar crucíferas resistentes son EPSPS (glifosato); dosis mayores de Auxina Sintéticas (2,4d, MCPA); PPO (flumioxazin/lactofen, pyraflufen etil, carfentrazone, saflufenacil, fomesafen); Inhibidores del Fotosistema I (paraquat); Inhibidores de Glutamino Sintetasa (glufosinato de amonio); Biosíntesis de los carotenoides (flurocloridona, diflufenican); Inhibidores de la fotosíntesis en el Fotosistema II Grupo C1 (atrazina, metribuzin)-Grupo C3 (Bromoxinil, bentazón); Isoxazolinas (pyroxasulfone); HPPD (Tolpyralate, topramezone, mesotrione/Isoxaflutole/bicyclopyrone).

A tener en cuenta

En una jornada virtual que se realizó el 23 de abril 2020 con Summit Agro ArgentinaAgroestudio Viento Sur, Agustín Bilbao (extensionista CREA y Aapresid) mostró en un ensayo del sur bonaerense el costo adicional que implicó tener crucíferas resistentes en un lote versus lote similar (en cuanto a calidad y manejo) pero sin presencia de crucíferas.

El costo adicional de las herramientas químicas ascendió a 25 USD/ha sumándole además la pérdida de rinde que tuvo el lote con presencia de crucíferas (– 830 kg/ha).

La pérdida de rendimiento más el incremento de costo por uso adicional de herbicidas alcanzó una merma total de – 155 USD/ha aproximadamente (Fuente: Ing. Agr. Luciano Pilloni, 2020).

Dentro de las herramientas que ofrece Summit Agro para el control de crucíferas resistentes, existe un interesante abanico de posibilidades para incorporar a los planteos de manejo. Moléculas que cuentan con un excelente perfil eco toxicológico, banda verde para utilizar en aplicaciones periurbanas y que son seguros tanto para el usuario como para el medio ambiente.

Para situaciones de barbecho o reseteo de lote, Summit Agro cuenta con Stagger (Pyraflufen etil al 2,5%) y en los últimos años se han estado realizado experiencias a campo para ampliar el registro de Huck (Lactofen al 24%), que actualmente está recomendado para post emergencia de soja, pero que en situaciones de barbecho y para el control de crucíferas muestra un excelente comportamiento. Ambos productos pertenecientes a la familia de los PPO.

Herbicidas de contacto sin actividad en el suelo, lo que permite flexibilidad en la rotación, con excelentes controles en complejo de crucíferas resistentes. Para un mejor control y para prolongar la aparición de resistencias, la marca recomienda su uso en mezcla con 2,4D, glifosato y aceite siliconado.

Algunas consideraciones a tener en cuenta para este tipo de productos son: el tamaño de maleza (menos de 10 cm de diámetro) y la calidad de aplicación (al menos 50 impactos/cm2).

Para momentos de pre-emergencia de la maleza, Summit Agro cuenta con Sumisoya TopFierce RM, en este último caso, si bien no tiene registro para el control de crucíferas, en experiencias a campo mostró muy buenos resultados:

Por un lado, Sumisoya Top (Flumioxazin al 48%), herbicida de la familia de los PPO, con
registro tanto en cultivos de fina como en cultivos de gruesa, es considerado un potente y muy rápido herbicida de contacto, con acción residual en el suelo. Su principio activo, Flumioxazin, presenta excelentes controles en semillas de malezas crucíferas, que se hallen dentro del primer centímetro y medio de suelo. Sumado a ello, gracias al proceso de micronización, las partículas de Flumioxazin son más chicas y homogéneas, aumentando la probabilidad que tiene la maleza de encontrarse con el activo.

Se recomienda su aplicación 15 días antes de la siembra del cultivo de trigo y de 7 a 10 días antes de la siembra de soja y maíz (en planteos de siembra directa). Algunas consideraciones a tener en cuenta: su aplicación debe realizarse en lotes con menos del 20% de cobertura verde. Se debe hacer la aplicación con un pronóstico de lluvias de al menos 20 mm cercano a la aplicación.

Por el otro, se encuentra Fierce RM, que es el resultado de combinar Tecnología AXEEV con Sumisoya TOP (Flumioxazin al 15% + Pyroxasulfone al 34,5%), registrado para los cultivos de soja y maíz. Experiencias a campo mostraron muy buenos controles de las semillas de maleza del complejo de crucíferas.

La Tecnología AXEEV es considerada la tecnología de herbicidas residuales con el más amplio espectro de control de malezas gramíneas y de hoja ancha que puede aplicarse en pre-siembra de los cultivos de soja y maíz. Su mecanismo de acción actúa inhibiendo la biosíntesis de ácidos grasos de cadena larga, desencadenando procesos que finalizan con la mortandad de la plántula previa a su emergencia.

Entre sus características mas importantes, se puede destacar la estabilidad y seguridad para el ambiente, el gran poder residual (50-80 días), bajos requerimientos de agua para su incorporación, no queda retenido en rastrojo, bajo potencial de lixiviación y alta foto estabilidad. Se recomienda su aplicación de 7 a 10 días antes de la siembra de los cultivos en planteos de siembra directa.

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