A nivel global, se espera que este año la producción de carne vacuna disminuya un 1%, hasta alcanzar las 61,6 millones de toneladas. Esto implica un recorte de 685.000 toneladas respecto de 2025, menor al ajuste de 913.000 toneladas proyectado en el informe anterior.
De confirmarse, se trataría de la primera caída en la producción mundial tras cinco años consecutivos de crecimiento.
Según el último informe del Rosgan, los mayores ajustes a la baja se concentran en China y Brasil, aunque en este último caso la reducción sería menos significativa de lo anticipado previamente.
Tras un año récord en 2025, se prevé que la producción brasileña disminuya un 2%, hasta 12,4 millones de toneladas, sin alterar su liderazgo como principal exportador mundial, con embarques estimados en 4,275 millones de toneladas.
Una dinámica similar se proyecta para Australia, donde la producción caería un 1%, hasta 2,9 millones de toneladas, principalmente por un menor nivel de faena. Aun así, el país se mantendría como segundo exportador global, con ventas externas estimadas en 2,16 millones de toneladas.
MENOS COMPRAS CHINAS Y MÁS PROTAGONISMO OCCIDENTAL
Por el lado de la demanda, el organismo recortó su proyección de importaciones globales de 12,01 a 11,68 millones de toneladas, lo que representa una caída del 2,6% -equivalente a 307.000 toneladas- respecto de 2025.
“El ajuste responde principalmente a la revisión a la baja en las compras de China, cuyas importaciones se reducirían de 3,75 a 3,20 millones de toneladas, lo que implica una caída interanual del 12,5%. Esta decisión forma parte de una estrategia orientada a proteger la producción doméstica y moderar la dependencia de proveedores externos“, dicen en el mercado ganadero de Rosario.
En este contexto, los flujos comerciales comenzarían a reconfigurarse. La participación china en el comercio mundial descendería al nivel más bajo desde 2020, pasando del 35% alcanzado en 2023 a menos del 27% en la actualidad.
Como contrapeso, Estados Unidos muestra un marcado aumento de la demanda, con un crecimiento cercano al 6% que lo llevaría a un récord de 2,626 millones de toneladas, equivalentes al 22,5% del comercio mundial.
A esto se suma la Unión Europea, que incorporaría alrededor de 500.000 toneladas adicionales.
“En conjunto, Estados Unidos y la Unión Europea prácticamente igualarían el volumen de demanda de China, concentrando más del 26% del comercio global, aunque con un nivel de precios sensiblemente superior”, advierte el Rosgan.
VENTANA DE OPORTUNIDAD PARA LA ARGENTINA
Este nuevo mapa del comercio mundial, caracterizado por una oferta más restringida y una distribución más equilibrada de la demanda, encuentra a la Argentina en una posición comercial favorable.
Mientras Brasil y Australia enfrentan dificultades para administrar las cuotas arancelarias otorgadas por China, Argentina difícilmente se verá afectada por estas limitaciones.
Por el contrario, un eventual agotamiento anticipado de los cupos con arancel preferencial por parte de estos proveedores podría impulsar los precios internacionales durante el segundo semestre, generando mejores condiciones de negociación para la carne argentina.
En el caso de Europa, el reciente acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea refuerza esta perspectiva. Argentina mantiene una participación dominante en la Cuota Hilton y se beneficiaría además de la reducción de aranceles aplicada a la cuota adicional prevista en el entendimiento comercial.
En tanto, en el mercado estadounidense, el país cuenta con un tratamiento diferencial a partir de la ampliación de la cuota específica por origen. Esto lo posiciona favorablemente frente a un mercado cuya necesidad de abastecimiento externo podría incluso superar el récord de importaciones proyectado por el propio USDA.
Para sintetizar, el escenario global para 2026 se perfila con una oferta limitada y una demanda más diversificada entre los principales mercados compradores. Este reequilibrio de fuerzas introduce un entorno de mayor competencia, pero también abre oportunidades para proveedores con capacidad de abastecimiento confiable y acceso preferencial a mercados estratégicos.
En ese contexto, Argentina aparece bien posicionada para capitalizar esta nueva configuración del comercio internacional de carne vacuna.
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