Luego de la violenta represión realizada por la policía durante la movilización del lunes pasado, los ciudadanos de la capital tucumana volvieron anoche a las calles para continuar con el reclamo contra el posible fraude electoral y en rechazo al accionar de la policía, que disparó balas de goma y dispersó a la fuerza a los asistentes con gases lacrimógenos, según publicó La Nación.
La nueva protesta fue convocada a las 19:30 de ayer en la plaza Independencia, el mismo lugar donde se presentaron antenoche los disturbios provocados por las autoridades. En esta oportunidad, se ubicó una doble barrera policial frente a la Casa de Gobierno para evitar que los manifestantes accedieran a las escalinatas del palacio gubernamental como lo hicieron anteayer.
Pero la gente las saltó y masivamente se ubicó allí, como símbolo de reclamo. Entre los cánticos en contra del actual gobernador, José Alperovich, quien negó haber dado la orden de reprimir a los miles de manifestantes del cacerolazo, los ciudadanos pidieron el recuento de los votos a gobernador o que se realicen de nuevo las elecciones.
Tras el traspaso de las vallas, la gente llenó la plaza y la policía se replegó hacia los costados. No hubo oficiales de Infantería en el lugar.
El director nacional electoral, Alejandro Tullio, había advertido que “quemar urnas no es fraude” , sino “otro delito”. “Para que haya fraude tiene que haber un conjunto de maniobras ilegales cuya finalidad sea alterar el resultado electoral”, había agregado.
Además de referentes del Acuerdo por el Bicentenario, que llevaba a José Cano como candidato a la gobernación, se acercaron a la zona manifestantes del Partido Obrero y de otras fuerzas de izquierda.

