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A falta de biodiésel, bueno es el aceite neutro: una “colectora” en la industria de la soja para eludir el proteccionismo

Con el ingreso del biodiésel trabado tanto en la Unión Europea como en Estados Unidos, la exportación de aceite crudo de soja, que se utiliza como materia prima del biocombustible, está creciendo de los negocios de la industria aceitera argentina.

Javier Preciado Patiño
Por Javier

Ingeniero agrónomo. Consultor en agronegocios. Ex subsecretario de Mercados Agropecuarios

Especial para Infocampo

El mundo ha avanzado hacia el proteccionismo y el fortalecimiento de su demanda interna, y la industria del biodiésel lo ha sufrido.

Tanto la Unión Europea como los Estados Unidos, apelando a medidas de diverso calibre, terminaron restringiendo las importaciones del biodiesel argentino.

Así, de exportar más de 1,6 millón de toneladas en 2016 y 2017, 2025 terminó con magras 273.386 toneladas, y en el periodo enero a mayo de este año apenas si se contabilizan 30.360 toneladas.

Incluso lo poco que se exporta a la UE es cuestionado bajo presuntos parámetros de “protección del ambiente”.

EL BIODIÉSEL, A LA ESPERA DE UNA OPORTUNIDAD

La Argentina es el país número uno en exportación de aceite de soja, ya que los dos principales productores globales de soja, Brasil y los Estados Unidos, lo utilizan en forma masiva para la elaboración de biodiesel y diésel renovable.

Mientras que en la Argentina el corte sigue bloqueado en 7,5%, con un proyecto oficial que apenas lo llevaría a 10% (Brasil corta al 15% y planea elevarlo más), la industria aceitera sigue dependiendo de abrir canales para los subproductos de la soja. Y uno de ellos es el aceite neutro de soja, materia prima para la producción de biocombustibles.

Se estima que entre enero y mayo la industria exportó unas 180 mil toneladas de aceite neutro, mayormente a Canadá (unas 125 toneladas), mientras que el resto se destinó a países africanos, europeos y el Perú, un mercado que supo ser importador del biodiesel argentino hasta que se plegó a las medidas proteccionistas europeas.

Datos provisorios muestran que, en junio, otras 18.000 toneladas se exportaron a España e Italia.

Biodiésel, una industria que languidece: por qué llevar el corte al 15% es un camino justo y necesario

Del lado comprador aparecen compañías vinculadas a la producción de biocombustibles, como la canadiense Braya Renewable Fuels, que produce diariamente unos 18.000 barriles de diésel renovable, un producto que resulta idéntico al diésel de petróleo.

La compañía se inscribe dentro del negocio de la “descarbonización” para suplir con biocombustibles al transporte de carga, la aviación y la industria pesada.

Otro comprador es la emiratí IFFCO, un grupo multi-espectro que va desde los alimentos a la energía renovable, y que estaría llevando la materia prima de los biocombustibles a sus operaciones en África.

También aparece en el radar la española MOEVE, que opera en el negocio del hidrógeno verde, la descarbonificación y la transición energética. Las exportaciones a España estarían traccionadas por esta compañía.

EL BIODIÉSEL EN EL SEGUNDO SEMESTRE

Si en el segundo semestre se repite la performance del primero, el año concluiría con unas 400.000 toneladas exportadas.

Pero con una aceleración en la segunda mitad del año se podrían alcanzar las 550.000 toneladas, un volumen similar al del año pasado.

Si bien respecto de la exportación de aceite crudo que puede rondar las 6 millones de toneladas es un aporte menor, es la salida que la industria le va encontrando a un mercado altamente protegido.

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