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Brasil acumula hasta noviembre un déficit récord en sus cuentas públicas

El déficit alcanzó los u$s 7.500 millones en los primeros 11 meses del año, muy lejos del superávit de u$s 64.384,6 millones, que el gobierno se propuso inicialmente.

30.12.2014
Infocampo
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El sector público brasileño acumuló en los primeros once meses del año un déficit fiscal primario de 19.640 millones de reales (u$s 7.553,8 millones), el mayor saldo negativo para el período en los últimos 13 años, informó ayer el Banco Central. Fue la primera vez que Brasil registró un saldo negativo en sus cuentas públicas en el período desde que el indicador comenzó a ser medido con los actuales criterios en 2002. Hasta ahora el peor resultado era el de 2002, cuando las cuentas públicas acumularon en once meses un superávit primario de u$s 20.665,4 millones). El déficit en el período contrastó con el superávit fiscal primario de 80.900 millones de reales (u$s 31.115,4 millones) que Brasil acumuló en los primeros once meses de 2013. El resultado primario en las cuentas públicas es la diferencia entre los ingresos y los gastos del gobierno central, de las administraciones regionales y de las empresas estatales sin tener en cuenta los recursos destinados al pago de intereses de deuda. Este indicador es la referencia utilizada en Brasil para medir la salud de las cuentas públicas, puesto que indica el posible ahorro que el Gobierno hace para pagar los intereses de la deuda pública. El saldo negativo acumulado hasta noviembre puso en duda la posibilidad de que el gobierno cumpla la meta de terminar 2014 con un superávit primario de 10.100 millones de reales (u$s 3.884,6 millones). El gobierno se había propuesto inicialmente terminar el año con un superávit primario de 167.400 millones de reales (u$s 64.384,6 millones), que fue reduciendo gradualmente. De acuerdo con el Banco Central, el déficit acumulado hasta noviembre fue provocado principalmente por la caída de la recaudación impositiva como consecuencia de la estancamiento económico del país y por las numerosas exenciones que el gobierno ha concedido para favorecer sectores en crisis. Además, el gasto público saltó significativamente en un año marcado por las elecciones presidenciales de octubre. Los analistas del mercado financiero prevén que, por la menor demanda externa debido a la crisis y a la reducción del consumo interno, la economía brasileña sufrirá una nueva desaceleración este año, en el que tan sólo crecerá un 0,14 %.

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