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El Maíz Bt, bajo presión: la presencia de lepidópteros sigue alta y obliga a repensar estrategias de manejo

Aunque la adopción de biotecnología sigue en niveles récord, los datos de la Red de Manejo de Plagas de Aapresid alertan sobre la creciente presencia de insectos que desafían a los eventos Bt. Además, los datos sobre el control de malezas a nivel nacional.

infocampo

La Asociación Argetina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), a través de su Red de Manejo de Plagas (REM), volvió a alertar este lunes por un tema que viene preocupando desde hace tiempo, fundamentalmente en el norte del país: las fallas de control de insectos en híbridos de maíz con tecnología Bt.

Es uno de los datos que surgió del relevamiento de plagas, malezas y enfermedades que Aapresid realiza desde hace casi una década y que en esta oportunidad abarcó más de 1,8 millones de hectáreas, permitiendo dimensionar cómo los productores argentinos enfrentan el manejo de estos problemas en los principales cultivos, en un contexto marcado por la presión de resistencias y la necesidad de diversificar herramientas.

En ese sentido, los resultados presentados por Aapresid muestran que la adopción de eventos biotecnológicos sigue siendo elevada, especialmente en maíz y soja.

Sin embargo, la encuesta también confirma que la sola incorporación de tecnología no alcanza para frenar el avance de ciertas plagas, que encuentran resquicios para mantenerse activas campaña tras campaña.

BIOTECNOLOGÍA EN MAÍZ CON SEÑALES DE ALERTA

En maíz, los materiales Bt se consolidaron como la principal estrategia contra lepidópteros. Durante la campaña 2024/25, la versión VIP fue la más utilizada, con una adopción del 68%.

A pesar de ello, en el 82% de los casos se registraron daños y presencia de especies consideradas “blancas” de esta biotecnología, principalmente la oruga de la espiga (Helicoverpa zea).

Un dato que aporta matices al diagnóstico es que, en la gran mayoría de los lotes, esos daños no requirieron aplicaciones de insecticidas de refuerzo. Solo entre el 3% y el 15% de los maíces Vip y Cry, respectivamente, demandaron controles adicionales, lo que indica que la tecnología sigue siendo efectiva, aunque cada vez más exigida.

El mensaje que deja la encuesta es claro: el desafío no pasa únicamente por sumar nuevos eventos, sino por preservar su eficacia en el tiempo mediante estrategias integradas que reduzcan la presión de selección sobre las plagas.

Una alerta en las plagas: relevan altos porcentajes de fallas de control en maíces y sojas Bt

SOJA Y TRIGO: CAMBIOS EN EL MAPA DE PLAGAS Y ENFERMEDADES

En soja, la biotecnología Conkesta fue la que más creció entre 2024 y 2025, al pasar de 0,6% a 8,3% de adopción.

Sin embargo, continúa muy por debajo de Intacta, que sigue siendo dominante con el 78% de los casos. En este cultivo, la oruga medidora volvió a ser la principal responsable de las aplicaciones insecticidas, en una pulseada constante con las arañuelas.

 

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En trigo, el escenario sanitario también dejó señales contundentes. La roya amarilla o estriada (Puccinia striiformis) derivó en controles químicos en más del 60% de los casos, confirmando su rol protagónico en las decisiones de manejo. En maíz, en cambio, la roya común (Puccinia sorghi) estuvo presente, pero casi no demandó intervenciones químicas.

MALEZAS Y HERBICIDAS: UNA PRESIÓN QUE NO CEDE

En el frente de las malezas, la rama negra volvió a ser determinante en las aplicaciones de barbecho de primavera, acompañada por yuyo colorado. Esta última, junto con el sorgo de Alepo, fue la más problemática en la postemergencia de los cultivos estivales.

Distintas zonas “levantan la mano”: preocupa el quiebre de la resistencia Bt en soja

Los activos más utilizados reflejan esta presión: HPPD, PPO y ALS en preemergencia, y glifosato, hormonales y graminicidas en postemergencia. En los cultivos invernales, en cambio, predominó la ausencia de aplicaciones postemergentes, salvo en los casos donde fue necesario controlar crucíferas.

Por su parte, uno de los datos más alentadores de la encuesta REM 2025 es el crecimiento en el uso de productos biológicos.

El 37,7% de los productores incorporó algún biológico, además de inoculantes, lo que representa un incremento de 10 puntos porcentuales respecto de 2024. Dentro de este grupo, los bioestimulantes fueron los más utilizados.

Si bien el control químico sigue siendo la herramienta central frente a las malezas, los productores comienzan a sumar estrategias complementarias, como los cultivos de servicio y el acortamiento del espaciamiento entre hileras.

En un contexto donde las plagas desafían cada vez más a la biotecnología, la encuesta de Aapresid deja un mensaje contundente: el futuro del manejo pasa por integrar, diversificar y anticiparse, más que por depender de una sola herramienta.

Para reforzar la campaña: biológicos y fertilizantes tradicionales, una dupla que “golea” en los rindes

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