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Riego complementario y calidad de suelos en la región pampeana

El manejo responsable y sustentable de suelos regados en forma complementaria requiere considerar no solo los beneficios de la tecnología como las mejoras en la productividad y estabilidad de los rendimientos, sino también los impactos sobre la calidad del suelo.

06.05.2019 | Por Marina Friedlander
Marina
Friedlander

Periodista

Durante el VI Congreso de la Red Argentina de Salinidad (VI RAS) que se llevará a cabo en el próximo mes de julio en las instalaciones de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), el Ing. Agr. Dr. Martín Torres Duggan, de la empresa Tecnoagro, efectuará una presentación acerca de la relación entre irrigación complementaria y su efecto sobre los suelos.

El riego complementario (o suplementario) es una práctica efectiva para incrementar y estabilizar el rendimiento de los cultivos, principalmente en contextos de variabilidad climática, permitiendo en definitiva reducir el riesgo productivo y económico de los sistemas de producción de granos. La principal problemática del manejo de suelos regados en forma complementaria radica en que la mayor parte de las aguas subterráneas disponibles en la porción húmeda de la región pampeana son del tipo bicarbonatadas sódicas. El manejo inadecuado manejo del agua de riego puede conducir a procesos de degradación como sodificación, encostramiento superficial, entre los más frecuentes.

Si bien conceptualmente se considera que el riego complementario se lo utiliza para cubrir deficiencias hídricas en estadios fenológicos sensibles (por ejemplo floración o llenado de granos), en la realidad productiva la cantidad de agua aportada puede abarcar otros momentos de riego como siembra o emergencia, y láminas de riego pueden ser superiores al típico riego complementario.

La calidad del agua de riego en conjunto con las propiedades edáficas son los principales factores que se deben considerar en la gestión del suelo regado a escala de agrosistema. Existe gran variabilidad regional y subregional de la calidad del agua subterránea, por lo que resulta imprescindible su evaluación. Para interpretar adecuadamente los resultados de los análisis de aguas de riego se deben utilizar sistemas de clasificación específicos para riego complementario en el ámbito de la región pampeana, como el propuesto por INTA en 1999.

La mayor parte de los trabajos de investigación llevados a cabo exploraron la influencia del riego complementario sobre la salinidad y sodicidad edáfica. De acuerdo con estas investigaciones, el mayor impacto del riego complementario en suelos de la región pampeana se manifiesta en el aumento del contenido de sodio intercambiable. El incremento del nivel salino de los suelos o el pH presentan valores no limitantes de la productividad de los cultivos. Pero, el aumento de la alcalinización sódica alcanzó niveles que podrían condicionar el funcionamiento físico del suelo (reducción de la permeabilidad, infiltración y formación de costras duras).

Otro de los procesos de degradación sobre los cuales se ha realizado poca investigación local es sobre la compactación y su interacción con procesos de alcalinización sódica. El origen de la compactación del suelo regado es la fuerza aplicada por la maquinaria agrícola que circula sobre el suelo.

Asimismo, por mantenerse el suelo húmedo durante más tiempo, existe mayor predisposición a la compactación no solo durante la estación del cultivo sino también durante la cosecha. El efecto combinado de estos procesos de degradación es la reducción del acceso de recursos como agua o nutrientes por parte de los cultivos regados complementariamente.

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