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La sequía 2023 y una comparación con la de 2009: más presión sobre el dólar y más inflación

Un informe del Ieral de la Fundación Mediterránea explicar que hay similitudes entre ambos años, pero que en aquella oportunidad la tasa de inflación tendió a desacelerarse, mientras que en la actualidad va en camino contrario y sin freno.

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La campaña gruesa 2022/23 pisó el acelerador en todo el país y el impacto por la sequía se hará sentir con fuerza en todas las variables de la economía. Analistas del sector advirtieron que en 2023, la contracción en el valor de la cosecha será superior a la registrada en 2009.

Un informe elaborado por el Ieral de la Fundación Mediterránea puso números a este escenario por demás complejo. Según Gustavo Reyes, del Ieral, gran parte de los fenómenos macroeconómicos registrados en 2009 se repetirán en 2023: 

  • Contracción tanto de exportaciones como de importaciones
  • Caída interanual del nivel de actividad durante varios trimestres consecutivos
  • Pérdidas de reservas internacionales del Banco Central 
  • Mayores desequilibrios fiscales

 “Respecto al 2009, una importante diferencia es que en aquella oportunidad, la tasa de inflación terminó desacelerándose. En 2023, difícilmente pueda repetirse lo sucedido con la inflación en 2009”, sostuvo. 

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Estos efectos potencian la inestabilidad de la economía nacional y además -como se pudo apreciar en los últimos días- generan una fuerte presión en el mercado cambiario. Reyes citó como antecedente lo sucedido entre 2008 y 2009, cuando la agroindustria nacional sufrió el doble efecto de la sequía y la crisis financiera internacional.

En ese contexto, la macroeconomía argentina respondió con una fuerte contracción de las exportaciones y de las importaciones, con una caída interanual del nivel de actividad durante cuatro trimestres consecutivos 

¿QUE PASARÁ CON LA INFLACIÓN?

En paralelo, se generó una importante pérdida en las reservas del Banco Central, que desaceleró fuertemente la emisión monetaria y redujo la tasa de inflación. Para Reyes, en 2023 estas variables mencionadas tendrán una evolución similar, salvo en la tasa de inflación.

“A diferencia de la sequía en 2008/09, actualmente el ritmo de inflación se ha acelerado y de acuerdo a las expectativas de mercado es poco probable que pueda bajar significativamente de los niveles actuales”, vaticinó.

Para justificar esta tendencia, Reyes argumentó que a diferencia de 2008/2009, la expansión de la base monetaria se desacelera a menor ritmo.

“La devaluación del tipo de cambio seguirá alta, ya que el dólar oficial se encuentra atrasado respecto de la inflación”, agregó. 

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De este modo, el economista señaló que el Gobierno enfrenta en 2023 -año electoral- un enorme desafío. “La sequía ha agudizado la mayoría de sus tradicionales problemas macroeconómicos y potenciado la instabilidad de su economía”, afirmó.

Estas variables negativas pueden cambiar el año que viene. “En 2024, la cosecha del agro debería resultar más elevada y, junto con las mejores perspectivas energéticas, podrían potenciar las alicaídas cuentas externas comerciales que observaremos en 2023”, concluyó.