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El “boom” del cerdo ante la suba de la carne bovina: es 3 veces más barato y bate récord de consumo

El crecimiento del consumo de carne porcina fue la principal explicación para que la ingesta cárnica en Argentina volviera a incrementarse el año pasado. Desde hace más de una década el sector se expande sin pausa y 2026 otorga razones para que siga la tendencia.

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La Federación Porcina Argentina (FPA) elaboró un informe que deja en claro la enorme oportunidad que tiene la cadena del cerdo de seguir creciendo, como un complemento y sustituto de la carne bovina.

Se trata de datos que aportan al debate generado en las últimas semanas por la fuerte suba que viene teniendo el costo del asado, como consecuencia fundamentalmente de la escasez de hacienda y ante el horizonte de mayores exportaciones que se abrió a partir del acuerdo comercial con Estados Unidos.

La faena y el consumo de cerdo en Argentina hace más de una década que viene creciendo sin parar y, lejos de tener un límite, para la FPA la coyuntura actual más el trabajo que se viene haciendo dentro de la cadena, son factores que impulsan a pensar que la tendencia pueda continuar.

Esto, sin obviar que en el sector también sufren por la suba de costos y por el incremento de las importaciones.

La producción de carne porcina sigue creciendo y suple el retroceso de la bovina

LA CARNE DE CERDO Y SU DIFERENCIA DE PRECIO

“Con valores que permiten cuidar mucho más el presupuesto familiar, la proteína porcina ganó terreno y podría ampliar esa ventaja. La diferencia de valores entre la carne vacuna y la carne de cerdo se amplió en los últimos meses y todo indica que la distancia seguirá creciendo”, advierte el reporte de la FPA.

Y agrega: “El nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos, que incrementará el cupo exportador de cortes bovinos de alto valor, sumará presión sobre la oferta disponible en el mercado interno y podría empujar aún más los precios en el mostrador”.

La realidad es que la brecha de precios hoy ya es significativa y se percibe con claridad tanto en carnicerías como en supermercados.

Un relevamiento realizado por la Federación en carnicerías muestra que el asado de carne vacuna ronda los $18.000 por kilo, mientras que el pechito de cerdo se consigue a $6.700. Es decir que, en términos prácticos, por el valor de un kilo de asado pueden comprarse casi 2,7 kilos de pechito.

carne cerdo

La diferencia es aún más marcada en cortes clásicos de consumo masivo. Por ejemplo:

  • La nalga vacuna promedia los $20.000 por kilo, mientras que la nalga de cerdo se ubica en torno a $6.900. La relación permite comprar casi 3 kilos de cerdo por cada kilo de vaca.
  • La bola de lomo vacuna ronda los $18.000, contra $6.900 de su equivalente porcino. También aquí el consumidor puede llevar casi 3 kilos de cerdo por el precio de uno de carne vacuna.
  • El bife angosto vacuno llega a $19.900, mientras que el carré con hueso de cerdo se consigue a $5.700, más de tres veces menos.
  • Incluso en cortes premium, el lomo vacuno se ubica cerca de $25.000, mientras que el solomillo de cerdo ronda los $12.000.

“En supermercados la tendencia se repite. El asado vacuno se ubica cerca de $16.000 y el pechito de cerdo en torno a $7.132. La nalga vacuna alcanza los $18.500, frente a $9.999 del corte porcino. La bola de lomo y la cuadrada vacuna rondan los $17.800, mientras que sus equivalentes de cerdo se ofrecen a $9.999”, enumera la FPA.

Así, aunque la diferencia porcentual es algo menor que en carnicerías, la ventaja sigue siendo clara. En cortes como el pechito o las costillitas, la relación de precios permite comprar casi 2,5 kilos de cerdo por cada kilo de vaca. Y en piezas como la nalga o la bola de lomo, el cálculo se acerca a tres kilos de proteína porcina por cada kilo de carne bovina.

UN CAMBIO DE HÁBITOS A FAVOR DEL CERDO

De esta manera, para la Federación Porcina “este escenario posiciona al cerdo como el principal refugio para mantener el volumen de proteína en la dieta familiar, sin aumentar el presupuesto”.

“En un contexto de ingresos ajustados, la posibilidad de sostener el consumo de carne con un menor desembolso resulta decisiva y explica buena parte del cambio de hábitos”, subraya el informe.

No obstante, también advierte que el giro no es solo coyuntural, sino que es la continuación de un fenómeno de aumento del consumo interno que tuvo su pico en 2025.

Según datos oficiales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca difundidos a comienzos de febrero, el año pasado el consumo de carne porcina alcanzó un récord histórico en Argentina y fue el principal motor del crecimiento total de proteína animal.

De esta manera, en el reparto total de carnes, la participación porcina viene creciendo de manera sostenida en los últimos años.

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De acuerdo con ese relevamiento, mientras el consumo de carne vacuna mostró oscilaciones y el de pollo se mantuvo relativamente estable, el cerdo fue el que más traccionó el aumento total del consumo.

En la misma línea, el Centro de Economía Regional y Experimental (CERX), que elabora informes para la Cámara Argentina de la Industria de Chacinados y Carne de Cerdo (CAICHA), destacó que la carne porcina explicó buena parte del crecimiento del consumo de proteína animal en el país.

EL VALOR NUTRITIVO DEL CERDO

Cabe destacar que este panorama no surge por casualidad: es producto de un trabajo que viene realizando la cadena porcina de posicionamiento y de mejoramiento genético de los animales.

El estudio remarca que el cerdo no solo ganó terreno por precio, sino también por cambios culturales y por una oferta más diversificada y profesionalizada.

La cadena porcina invirtió en genética, sanidad y alimentación, lo que permitió obtener carnes más magras que décadas atrás. Hoy el cerdo aporta proteínas de alto valor biológico, vitaminas del complejo B (en especial B1) y minerales como hierro y zinc, con perfiles nutricionales competitivos frente a otras carnes”, resalta.

Además, su grasa intramuscular es saludable: el 45% es Omega 9, la misma que se encuentra en el aceite de oliva y en las paltas.

En tanto, a la variable nutricional se suman cuestiones prácticas: la carne de cerdo admite preparaciones simples y rápidas, como bifes a la plancha que se cocinan en pocos minutos, salteados para wok, cortes al horno con tiempos moderados o piezas ideales para la parrilla. Además, presenta menos merma en muchos casos, lo que mejora el rendimiento por kilo comprado.

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También amplió su presencia en productos elaborados y frescos, desde milanesas y hamburguesas hasta cortes listos para cocinar. De este modo facilitó su incorporación en hogares donde antes predominaba casi exclusivamente la carne vacuna.

“Con un mercado internacional firme y un cupo exportador de carne bovina que se ampliará en el marco del acuerdo con Estados Unidos, la presión sobre el precio de determinados cortes vacunos podría intensificarse. Si eso ocurre, la brecha de precios tenderá a profundizarse y reforzará la elección del cerdo en la mesa diaria”, se entusiasman en la FPA.

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