El consumidor es cada vez más exigente. Busca alimentos sanos y seguros, valora la relación calidad/precio y que exista variedad de productos. En el último tiempo, el cambio más significativo en el consumo está dado por el respeto al medio ambiente, la valoración de aspectos éticos, sociales y de origen de los alimentos y sus atributos específicos. Estas variables denotan un consumidor más y mejor informado.
Este fue el eje de la charla del ingeniero agrónomo Pedro Landa, quien expuso sobre la tendencia al consumo de alimentos sustentables en el marco de las charlas y seminarios llevados a cabo en el auditorio del Centro de Capacitación y Negocios del Agro, que este año inauguró la 129° Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional.
“En Agricultura, la sostenibilidad describe sistemas agrícolas que son capaces de mantener productividad y utilidad para la sociedad en forma indefinida”, dijo Landa.
A lo largo de la exposición, Landa subrayó la importancia de un equilibrio de mercado, “no debe caerse ni en un sistema capitalista salvaje ni en un comunismo salvaje. Las reglas de mercado deben correr en un entorno socializante para todos”, declaró.
Aquel punto de convergencia donde se juntan lo social, lo económico y lo ambiental es el desarrollo sustentable. Landa, lo definió como un “concepto social y transformador”.
Otro factor de peso en la decisión de compra es el referido a los productos locales; el consumidor favorece a la comunidad donde vive y esa información hoy resulta vital al seleccionar los alimentos. Además, lo orgánico plantea un cambio de desarrollo, fomenta que se consuman los productos de estación, es un concepto que raya lo filosófico.
En Estados Unidos, los estudios sobre consumidores dieron como resultado que más del 80% de la población, en mayor o menor medida, está preocupada por la huella de lo que consumen. Prestan atención, por ejemplo, a las etiquetas y los niveles de carbono de los productos, o la cantidad de agua que se insume.
Este es un claro ejemplo de cambio de mentalidad a la hora de la selección y la compra, un crecimiento que encierra mayor grado de responsabilidad y compromiso con el medio ambiente.
Por último, Landa recomendó “vestir al producto” para que compita en la góndola. Además de todas sus bondades, el alimento orgánico debe mostrarse cuidado y atractivo para el consumidor.

